Tacoronte-Acentejo es un territorio que desde siempre ha estado vinculado a la agricultura y sobre todo a la viticultura pudiendo presumir de ser la región que alberga más variedades autóctonas de las antiguas vides europeas. Como es sabido, aquí, a esta tierra, nunca llegó la plaga de la filoxera, lo que ha permitido
conservar este rico patrimonio vegetal. Además es poseedor de un patrimonio tanto histórico-artístico como natural y paisajístico, único y digno de visitar.
Situada en la vertiente Norte de la isla de Tenerife. El paisaje de Tacoronte-Acentejo es un valioso tesoro, cultivándose la viña en su extensión entre los 100 y los 1000 m. de cota sobre el nivel del mar, siendo la comarca vitivinícola de mayor densidad de viñedos de las Islas Canarias.

9 municipios del norte de Tenerife: Santa Úrsula, La Victoria, La Matanza, El Sauzal, Tacoronte, Tegueste, San Cristóbal de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife y El Rosario.

El suelo es volcánico, muy rico en sustancias minerales y de gran fertilidad. El clima es básicamente mediterráneo, alterado por la orientación de la isla y el relieve que producen una enorme variedad de microclimas. Los alisios son húmedos y templados, temperaturas suaves y destaca la ausencia de heladas. Los sistemas de cultivo se dividen fundamentalmente en: tradicional, en rastras, espaldera y parral bajo. El sistema tradicional hoy por hoy es el más extendido, aunque la reestructuración tiende hacia la espaldera. La peculiaridad en el cultivo de la viña de sistema tradicional en rastras es que durante el invierno reposa extendida en el suelo, para protegerla del viento y en primavera las cepas son levantadas y sostenidas por medio de horquetillas, a poca distancia del suelo.

Sol, brisa y tierra volcánica junto al mar en un clima diverso, generoso y estable, son los ingredientes naturales y únicos, que conjugan la sorprendente personalidad de nuestros vinos con D.O. Tacoronte-Acentejo: los vinos tintos constituyen nuestra mayor producción.

Las variedades locales más difundidas son la Listán Negro y la Negramoll, dan vinos tintos que seducen al paladar por ser jóvenes y frescos, de aromas nuevos y afrutados que dejan un paso de boca amplio y suave, de gusto fragante, potente y de grandes resonancias.

Los vinos blancos han ganado un sitio destacado en la buena mesa por su intenso aroma afrutado y un paso en boca vivo pero al mismo tiempo armonioso y equilibrado. Están elaborados principalmente a partir de las variedades Listán Blanco, Malvasía, Gual, Moscatel y Verdello.